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Creencias y aprendizaje

Publicado el 20/06/10 Sin Comentarios
“Si ya no tienes nada que aprender, es que estás muerto”.

Luz María Ibarra, especialista en gimnasia cerebral

Por Ivonne Villaseñor y Ana Ocampo

Anteriormente era muy común pensar que con tener una licenciatura era suficiente para el desarrollo profesional, pero en la experiencia nos damos cuenta que no es ni lejanamente suficiente y la observación nos dice que la gente “exitosa”, siempre está aprendiendo.

Rafael Echeverría en su artículo “El lado de la reflexión”, plantea que en el pasado la vida de un individuo parecía dividirse en dos períodos: uno dedicado al aprendizaje y otro al trabajo, pero en el mundo de hoy ese esquema ya no nos sirve. Afirma que “En el nuevo esquema no es siempre posible recurrir a la enseñanza como fuente de aprendizaje, los individuos requieren ganar las competencias que les permitan aprender de manera autónoma”.  Y en este desarrollo de competencias el coaching juega varios roles importantes como acompañar a la persona para que se dé cuenta de lo que le hace falta aprender, cuáles son sus techos de crecimiento y qué juicios y creencias le impiden hacerlo.
Desde la didáctica, aprender lo entendemos como “cambio de conducta”, cuando los seres humanos aprendemos, cambiamos. En la práctica como coaches aprendemos que “realizar cambios profundos requiere transformar primero la matriz desde la cual nacen nuestras interpretaciones, ya que es ésta la que determina nuestro accionar. Para ello debemos cuestionar nuestros juicios, los supuestos que nos rigen, la emocionalidad y hasta nuestra corporalidad”.

El aprendizaje requiere un cambio en nuestra conducta y el trabajo del coach es facilitar el aprendizaje para que el cambio prevalezca. El coaching apela a la plasticidad de la persona. “A diferencia de los sistemas flexibles en los que la estructura cambia por un espacio de tiempo y después retoma su forma original, los seres humanos somos plásticos, es decir, cuando se realiza un cambio, su estructura es capaz de conservarlo, aprende”.

¿Qué promueve o detiene nuestro proceso de aprendizaje?

Muchas veces limitamos nuestro aprendizaje pensando que es demasiado tarde para aprender o que posiblemente no tenemos la capacidad de hacerlo. Este tipo de creencias son las que se tratan de desarticular en el coaching para permitir que la persona tenga una perspectiva diferente y pueda llevar a cabo un cambio. Lo que realmente limita nuestro aprendizaje y las áreas de aprendizaje, son juicios y creencias, generalmente acerca de nuestra capacidad.

Otro aspecto importante, es salirnos de nuestra zona de confort, aprender a hacer las cosas de manera distinta. Einstein dijo: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”. Pero para poder cambiar la forma de hacer las cosas, primero hay que cambiar nuestro observador. Desde el coaching se practica mucho este aspecto, cambiar nuestro enfoque y ver las cosas a través de un cristal diferente y más poderoso, modificar nuestro observador para poder cambiar nuestro accionar, ampliar nuestra visión para poder observar desde otro lugar y desde ahí, tomar una acción distinta.

¿Qué pasa cuando aprendemos?

Lo que apren­de­mos no lo in­cor­po­ra­mos desde fuera, cons­trui­mos desde el in­te­rior a par­tir de datos que se­lec­cio­na­mos e in­ter­pre­ta­mos, en fun­ción de nuestras motivaciones y de los con­cep­tos aprendidos pre­via­men­te. Aunque el aprendizaje implica aspectos neurológicos y cognitivos, el factor clave del impacto que tenga el aprendizaje para llevar a cabo un cambio, es nuestra actitud y las creencias y juicios que tengamos para y, al respecto de aprender, así como de lo que pretendamos aprender. Esta actitud es la que determinará hasta dónde me puede llevar mi aprendizaje.

Algunos libros mencionan que “El proceso de aprendizaje es una actividad individual que se desarrolla en un contexto social y cultural, resultado de procesos cognitivos individuales mediante los cuales se asimila e interioriza nueva información (hechos, conceptos, valores), se construyen nuevas representaciones mentales significativas y funcionales (conocimientos), que luego se pueden aplicar en situaciones diferentes a los contextos donde se aprendieron.  En el momento del parto, el cerebro de un bebé pesa alrededor de 350 gramos, pero sus neuronas no dejan de multiplicarse durante los primeros 3 años, el cerebro se encuentre más disponible para el aprendizaje en la etapa que más lo necesita, durante este proceso de expansión es cuando se da la máxima receptividad y todos los datos se clasifican y archivan de modo que siempre estén disponibles. En esto consiste el aprendizaje: disponer de conocimientos y recursos que sirven como plataforma para alcanzar nuestros objetivos”.

Como adultos, no existe ningún estudio científico que demuestre que con la edad se pierda nuestra capacidad de aprender, lo que perdemos es el interés por hacerlo, además de las creencias que podamos tener respecto a la edad, capacidad, etc. De ahí la importancia del aprendizaje significativo, si no encontramos el lado práctico y no le vemos el beneficio a la información, nunca aprenderemos.

¿Cómo impacta el aprendizaje en nuestra vida?

Inevitablemente siempre estamos aprendiendo, de nuestras  experiencias, de nueva información, de nuestro entorno, de la observación, etc. El aprendizaje en cada persona puede distar totalmente del de otra, dependiendo de su interpretación. Para cada individuo el aprendizaje puede tener distintos significados, crear, descubrir, aplicar, inventar, pero si lo llevamos a un siguiente nivel, desde la perspectiva del coaching, el aprendizaje es sinónimo de un cambio profundo, de aprender a aprender y de transformar nuestro entorno a partir de generar nuestro propio aprendizaje.

En resumen, podríamos decir que para generar aprendizaje es vital revisar nuestra matriz interpretativa, los juicios y creencias a partir de los cuales hacemos una interpretación. Y tomando en cuenta que el aprendizaje es la plataforma a través de la cual alcanzamos nuestros objetivos, un aspecto medular, es la reflexión: ¿Lo que aprendo es realmente importante para mí? ¿Tiene un sentido en mi vida? ¿Mi motivación es interna o externa? ¿Qué tanto me interesa lograrlo?

La película “Burt Munro: un sueño, una leyenda” se basa en la historia real de Burt Munro, un neozelandés que nunca dejó que se desvanecieran sus sueños de joven. Después de construir y pasarse toda la vida perfeccionando su moto Indian 1920, a la edad de 68 años se traslada desde Nueva Zelanda hasta Bonneville Salt Flats, en Utah, Estados Unidos, donde batió el récord mundial de velocidad en 1967. Hasta ahora, nadie ha superado todavía ese récord, y su leyenda sigue viva. Esta historia es un ejemplo de que para aprender no importa la edad, si no la voluntad y el interés por hacerlo, y este interés será mayor si lo que aprendamos tiene un gran valor en nuestra vida.

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