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Qué tan gozosa es tu existencia

Publicado el 18/07/13 Sin Comentarios

Por Sandra Ocampo

“Los sabios no podrían dejar de bailar”.

Nietzsche

Lo apolíneo y dionisíaco es una dicotomía filosófica y literaria, basada en ciertas características de la mitología en la antigua Grecia. Varios pensadores occidentales han apelado a esta dicotomía en sus trabajos, incluyendo a Plutarco, Friedrich Nietzsche, Carl Jung, Robert A. Heinlein, Thomas Mann, Hermann Hesse, entre otros. Apolo es el Dios del Sol, la claridad, la música y la poesía, mientras Dionisio es el Dios del vino, el éxtasis y la intoxicación. [1]

En el politeísmo se promovían diferentes formas de vida y pensamiento. Los  griegos representan al teatro como tragicomedia donde una máscara puede reír o llorar, para ellos era aceptable la convivencia de opuestos; dos Dioses disímbolos convivían perfectamente: Apolo y Dionisio.

Con la  llegada del monoteísmo se impuso un Dios con ciertas aproximaciones a  Apolo y se negó  y hasta se reprimió, toda aproximación dionisíaca a la vida.

APOLO

Representa el equilibrio, la forma armoniosa y bella, el control, la serenidad y la mesura. Es el oráculo,  la certeza, la verdad. Es el que crea los contornos y los define. Llena al hombre de intelecto, de comprensión, de ciencia, de sobriedad. Es el triunfo de la razón sobre los instintos, de la mente sobre la emoción.

DIONISIO

Es el Dios de la celebración. Representa el caos, la irreverencia, el descontrol.

Es el Dios del vino, de la embriaguez, de la  alegría, de la danza y el canto.

Es representado como carnero, toro, león y pantera: Dionysos es el triunfo de la pluralidad en uno mismo.

“Los griegos sabían que el equilibrio estaba en convivir con ambos, en aceptar los opuestos en cada uno de nosotros”.  Nietzsche nos invita a recuperar lo dionisíaco en nuestra vida, algo que emerge de las profundidades del ser, que nos conecta con el disfrute, las emociones y el instinto.  Dionisio era, además, un Dios vengativo. A quienes lo negaban los volvía locos. Hoy, quienes niegan su parte de celebración y disfrute, ¡terminan neuróticos!

La vida está constituida por polaridades que se necesitan mutuamente; no puede haber arriba sin abajo, norte sin sur, ni felicidad sin dolor, ni bueno sin malo. Es  esta síntesis de los opuestos lo que forma todo cuanto existe; la vida humana.

No obstante, el ser humano con frecuencia sólo acepta el polo “positivo” de la vida y de lo que considera negativo, pero al cortar el polo negativo, el positivo dejar de serlo y la luz de la existencia se apaga, tal como sucedería si cortásemos el polo negativo de una lámpara cualquiera.  Al negar aquello que siente malo e indeseable, el hombre automáticamente le arranca a la vida aspectos positivos y se priva del gozo de la existencia.

La liviandad

La liviandad es el sentimiento  a través del cual miramos los acontecimientos de la vida, restándole peso o trascendencia. En la liviandad somos capaces de reírnos de nosotros mismos.

Nada es definitivo, “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar”[2]. Esto, bueno o malo, también pasará. Lo más inteligente que podemos hacer es disfrutar la experiencia de estar vivos. Hagamos lo mejor que podamos sin perder la noción de disfrute e impermanencia.

Conductas observables en la liviandad

•Sabe reírse de sus errores e ingenuidades.

•Muestra un optimismo en el trasfondo de todo lo que hace. Siempre vendrán tiempos y oportunidades mejores.

•No confunde el humor con la burla. No tiene el hábito de burlarse de las debilidades ajenas.

Exigencia…control…esfuerzo…manejo…certeza…deber ser… entre otras, son palabras que en ocasiones no parecen dejar mucho espacio para el fluir natural de las cosas. ¡No sólo el resultado es importante, el camino también lo es!

¿Cuánto de ti se pierde en el camino de la exigencia?

¿Qué espacio le estás dejando a tu espontaneidad?

¿Me doy la oportunidad de hacer las cosas de una manera distinta?

¿Cuánto nuevo aprendo si sólo me muevo en la certeza?

Mientras caminamos hacia el mismo objetivo, con una cuota de liviandad puesta en el proceso….algo nuevo parece gestarse, el entorno se vuelve agradable, en él, las personas comienzan a cooperar y ya no a seguirte como rebaño. Algo en ti probablemente se sienta diferente. Las verdaderas capacidades se quieren mostrar, se atreven a aparecer tus talentos, tu creatividad toma su lugar, lo que era pesado se vuelve una pluma y, hasta el cuerpo te lo agradece!



[1] Wikipedia

[2] Serrat con versos de Pablo Neruda

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