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Tener tiempo es cuestión de Coaching

Publicado el 14/04/11 Sin Comentarios

Sandra Ocampo y Ana Ocampo

“¿El tiempo es una corriente que fluye sin parar y se lleva nuestros sueños, como dice una vieja canción? ¿O es como una vía de ferrocarril? Quizás tenga bucles y ramificaciones y se pueda seguir avanzando y, aún así, regresar a alguna estación anterior de la línea”. (El Universo en una Cáscara de Nuez, Stephen Hawking).

¿Yo manejo mi tiempo o el tiempo me maneja a mí? ¿El tiempo es suficiente?  ¿Cómo ha influido mi perspectiva y percepción del tiempo en la calidad de mi vida? ¿Cómo yo he afectado al tiempo, es esto posible? ¿Pienso que ya se me acabo el tiempo para ciertas cosas, hace cuánto tiempo tomé esa decisión? ¿Y qué pasaría si no hubiera pensado en el tiempo? ¿Habría tenido más tiempo? ¿Cuánto tiempo he dedicado a las personas o cosas que me importan? ¿Cuánto tiempo he dedicado a las personas y cosas que NO me importan?

El tiempo representa una constante inalterable, por más que nos esforcemos somos incapaces de “producir” un minutos más  de los que tienen nuestras 24 horas, por lo que la forma en que distribuimos y usamos esas 24 horas es un acto crítico que inevitablemente condiciona nuestra calidad de vida. Administrar el tiempo significa administrarnos a nosotros mismos, elegir y decidir qué hacer o dejar de hacer para alcanzar los resultados deseados, mantener el equilibrio en las diferentes esferas en que interactuamos, ordenar el caos y por supuesto, manejar el estrés.

Existen numerosos métodos y herramientas para administrar el tiempo. Simples o  sofisticadas,  la mayoría coincide en la importancia de clarificar objetivos, definir prioridades, hacer una cosa a la vez, trabajar en el orden y la limpieza. Sin embargo, ninguno  de ellos puede tener éxito cuando el problema se  genera en niveles más profundos e inconscientes.

La capacidad de acción no se expande únicamente por el incremento de habilidades o por la incorporación de nuevas competencias, es también producto de la reflexión sobre mis creencias y los patrones de conducta que éstas me permiten desarrollar.

Cuánto tiempo he perdido por no decir  “no sé”, “no quiero”, “no puedo”. ¿Qué creo que pase si me atrevo a decir NO? ¿Realizo una evaluación realista de mis competencias/incompetencias para llevar a cabo un proyecto y actúo en consecuencia?

¿Soy capaz de solicitar ayuda?

¿Cuáles son los juicios que me detienen a solicitar ayuda?

¿Me atrevo a hacer lo que realmente me gusta?

¿Me merezco una mejor calidad de vida?

¿Puedo controlar mi vida o soy el resultado de circunstancias que escapan a mi control?

¿Qué gano cuando pierdo el tiempo?

¿Por qué no delego, pierdo poder, nadie lo sabe hacer bien, como justifico mi trabajo?, ¿por qué más no delego?

Las acciones de coaching buscan provocar esta reflexión sobre nuestras creencias para que podamos validarlas, actualizarlas o desarticularlas. Su importancia es tal, que ” pueden modelar, influir, e incluso determinar nuestro grado de inteligencia, nuestra salud, nuestra creatividad, la manera en que nos relacionamos e incluso nuestro grado de felicidad y de éxito personal”.

Robert Dilts

Por supuesto, creer que podemos es sólo la primera parte, la segunda e igualmente importante, es realizar las acciones conducentes al logro de nuestras metas. Nosotras creemos que quien gana tiempo, lo gana todo, que administrar el tiempo es administrar la propia vida, lo que logra cambios de alto impacto en todas  las esferas de nuestra vida.

Administrar el tiempo es cuestión de coaching. ¿Y tú qué crees?

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